A veces resulta complicado
entender por qué hay ciertos
músicos que triunfan mientras
otros no pasan de ser fi guras de
culto, eternas promesas o genios
desconocidos para el gran
publico; el negocio de la música
tiene esos misterios.
Dayna Kurtz es uno de esos casos.
La música de Dayna Kurtz
es, en cierta manera, accesible
y universal, su voz es una de las
mejores del panorama musical
estadounidense, su directo es
muy solvente y su carisma es
cautivador. Pero todo ello no
parece sufi ciente para interesar
a los grandes medios, aquellos
que encumbran o decapitan a
ciertos artistas, lo merezcan o
no. Puede que la explicación a
todo ello recaiga en el carácter
independiente de Dayna Kurtz,
que seguramente no se plegaría
a las exigencias de ningún
monstruo mediático, ni de ningún
productor avispado; esta
mujer representa el lado áspero
y crítico de los Estados Unidos
de América, ése que no interesa
que salga a la luz, ése que se
oculta debajo de la alfombra. Ha
sido defi nida como la mejor de
su generación.
Es difícil saber cuándo decidió
Dayna Kurtz dedicarse al mundo
de la música, esta neoyorquina,
originaria de Brooklyn, parece
haber surgido de la nada. Todo
parece indicar que esta mujer de
aspecto impresionante comenzó
a tocar en todo tipo de escenarios,
su objetivo no era grabar un
disco y hacerse famosa, sino el
contacto con el público, disfrutar
de la mejor escuela que un artista
puede tener.
Poco a poco Dayna Kurtz se fue
haciendo un nombre, comenzó a
colaborar con algunos músicos
estadounidenses y emprendió
una personal y peculiar carrera
discográfi ca. "Otherwise Luscious
Life" (2000) como su bautismo
en la jungla discográfi ca.
Este primer disco es un directo
en el que se seleccionan varias
actuaciones que muestran
lo mejor de un repertorio que
todavía se estaba cocinando y
que la cantante plasmaría en
su siguiente trabajo "Postcards
From Downtown" (2002). Ese
segundo disco cambió la carrera
de Dayna Kurtz, ya que le permitió
acceder a otro mercado y
a otro público: el europeo. Las
críticas que el disco recibió en
Europa fueron excelentes, llegando
a ser elegido como uno
de los mejores trabajos del año;
después de diez años trabajando,
a Dayna le había llegado el
reconocimiento, eso sí, a miles
de kilómetros de su casa, en
Europa Dayna Kurtz era una
de las mejores intérpretes de
la década, en Estados Unidos
no pasaba de ser una fi gura de
culto, conocida por ser amiga de
Norah Jones.